[nectar_dropcap]L[/nectar_dropcap]os Yamas son el primer escalón del Asthanga Yoga de Patanjali, son principios éticos universales, pautas que nos conducen hacia una ética de moral natural que se va dando por el hecho de vivir experiencias y que vamos aprendiendo de manera natural conforme experimentamos en la vida. Son pautas donde trasladamos la conciencia espiritual al contexto social, no son normas externas auto impuestas en el yoga sino más bien guías a tener en cuenta para nuestro camino evolutivo consciente.

 

¿Cuáles son los Yamas?

Los yamas hacen referencia a conductas que debemos alcanzar en nuestra interacción con el mundo que nos rodea y con los seres con los que lo habitan, desde los minerales, vegetales, animales hasta nuestros semejantes humanos. La calidad de nuestra interacción con ellos y nuestro entorno, determina nuestra también nuestro grado evolutivo y de conciencia. Son los siguientes:

AHIMSA: no violencia. No dañarse a uno mismo ni a los demás seres vivos.

Este Yama nos indica el arte de la no violencia. Cuando nos hacen daño, sufrimos, y cuando hacemos daño, también, aunque esté camuflado de otra manera, queda una mala sensación. Por eso, el alma aprende, a través de ser muchas veces dañada, y muchas veces dañadora, que no le conviene tomar ese camino, y crece aprendiendo otros valores y otros medios. Crece sabiendo que la violencia, la agresión de cualquier tipo, no es el camino por el que sale airosa. Y finalmente se comprende que el daño, la violencia, en cualquiera de las dos direcciones, hace daño.

SATYA: veracidad. No engañarse a uno mismo, ni crear un personaje frente a los demás.

Satya significa veracidad. Observa, quien eres cuando nadie te ve? Que te dices cuando nadie te escucha? Te sirven tus motivos, o das excusas por miedo a perder el cariño del otro? Solo hay una verdad, solo eres uno dentro de la multiplicidad, pero quien? De eso nos habla este yama, de ser auténticos por encima de todo, y no se una veleta, un personaje dependiendo de las circunstancias y las personas o situaciones cambiantes. No engañarse a uno mismo ni a los demás es fundamental para tener paz interna.

Satya, el camino comienza con no dañarse, y sigue con no engañarse.

ASTEYA: no robar.

La interpretación más común de asteya es “no robar” desde lo más grosero ( cosas materiales) a lo más sutil, lo invisible, como el tiempo, las ideas, las palabras… Y más profundo todavía es observarse en la carencia: de que me siento privado o en escasez, para necesitar adquirirlo de otro? En qué aspecto me siento carente? Qué no acepto de mí? Y sin juzgar si es bueno o malo, observar y deshechar esa necesidad, o cubrirla. La profundidad hasta donde podemos indagarnos es muy amplia.

BRAHMACHARYA: continencia. Moderación, evitar excesos. Control de la energía.

Nuestra experiencia de vida es dual, hay alto y bajo, bueno y malo, frío y calor… nosotros mismos: hombre y mujer. Budha enseñaba que el camino del medio nos ayuda al equilibrio y además es necesario para el bienestar y para poder avanzar en nuestra propia vida. Cuanto más nos polaricemos en una opinión, situación, hábito… más condenados estaremos a vivirlo, con todo lo que implique, y al igual que un péndulo que gira de derecha a izquierda, o como un columpio hacia atrás y hacia delante, la propia inercia que nos lleva a un lado, nos empujará con la misma fuerza al otro. Por eso vivimos “crisis” la misma fuerza que nos lleva a desear algo, nos lleva a aborrecerlo. La intensidad, la polaridad, la dualidad, hacen que rechacemos una parte de nosotros o de los demás, creando conflicto en el mundo, y en nuestro propio mundo. Es difícil no apasionarse en un polo, pues el ego necesita definirse defendiendo lo que es y lo que no es, lo que le gusta y lo que no, lo que acepta y lo que rechaza… generando dualidad para poder ser alguien o algo, “ con carácter, con las cosas claras”. Él Yo Soy, sin apellidos, solo haciendo referencia a la existencia misma nos libera, yo soy significa que estoy viva; pero y si le pongo apellido me autolimito: Yo soy alta, baja, lista, torpe… nos hace seres incompletos e infelices, carentes de alguna cualidad, limitados.

Además, brahmacharya debe extenderse a todos los ámbitos: si como poco paso hambre, pero si como mucho me indigesto; si duermo poco me falta vitalidad, pero si duermo mucho también; el exceso de deporte sobrecarga el cuerpo, pero la falta de él lo enferma.

Como en todo, auto observación para gobernarse a uno mismo.

APARIGRAHA: desapego, poseer sólo lo que necesitas. No acumular. Fluir.

¿Porqué es tan importante practicar el desapego? Y porqué nos cuesta tanto?

En mi opinión es porque está mal entendido. No se trata de ser indiferente ante los asuntos del otro, ni tampoco dejar de dar valor a los objetos que nos rodean, sino más bien, gestionar nuestra parte en relación con ellos, colaborar sin quedarse en ello más de lo necesario.

Sobre aquello que acumulamos, saber que la materia crea una carga energética con la que tenemos que lidiar y dedicar nuestro tiempo y energía, no te da la sensación de que ese jersey viejo da vueltas por casa, no encuentra su sitio y además no te gusta puesto? ya no tiene lugar en tu vida, ni en tu armario ni en la casa! Pertenece a un pasado que no eres tú, pero cargas con restos de pasado, y eso tiene una impronta en tu mente. Normalmente pensamos que al encontrar uno nuevo lo sustituiremos, pero la regla no funciona así, sino más bien al contrario, cuando dejemos hueco libre, aparecerá un jersey más acorde a nosotros en ese momento. El universo cubre todas nuestras necesidades aunque no lo sepamos, y si hay ya un jersey viejo, ¡no hay “necesidad” de uno nuevo!. La necesidad de un jersey ya está cubierta hay que dar la información adecuada, ¡vaciarse! ¡Crear una necesidad! Y esto, atrae la prosperidad.

El desapego en las relaciones

En cuanto al desapego en las relaciones, no debemos coger nada que no sea nuestro pero eso no significa ser indiferente al mundo, significa por contra colaborar en el mundo sin esperar lo que se denomina en yoga “el fruto de la acción” esto es, si necesitas ayuda, yo te ayudo, pero no espero que tú tengas en cuenta mi ayuda y me la devuelvas, ni me reconozcas ni me califiques como buena persona; lo hago porque entiendo que puedo colaborar contigo y además y muy importante quiero hacerlo. Actuando así, pase lo que pase después yo seguiré en paz, porque fue mi decisión, y no una decisión condicionada por la respuesta del otro. Yo quise hacerlo, eso es mío; como tú reacciones, es tuyo.

Como seres en evolución, es difícil que las mismas personas u objetos nos acompañen siempre, no tenemos los mismos gustos ni necesidades que a los 7 años, ni a los 25, por qué entonces un jersey de 10 años ¡si no somos lo mismo! Fluir significa estar en el momento presente con aquello que somos y necesitamos, y dejar marchar viejos hábitos, necesidades o pensamientos que nos limitan.